Tengo un pequeño amor entre las manos que quiere salir
Aún es pequeño y sus alas aún que formadas no tienen la fuerza suficiente
A veces se asoma por entre mis dedos y quiere volar
no sin sentirme apenado, lo aprieto un poco y vuelve para soñar
Tengo un pequeño amor entre las manos y quiere volar
No le he dado ni una clase
A estas alturas no recuerdo ya como se enseña a los amores a aletear.
Cuando no hace viento me siento su hogar
Pero cuando sé que, si relajo las manos y llega a él, cuando sus velas se inflamen de nuevo querrá volar
Así que cierro los dedos que son sus barrotes
Y sé que la jaula en la que lo resguardo no es su lugar.
Sin darse cuenta del momento exacto, él ha posado una mano sobre su pierna, de golpe la sorprende el candor y el suave tacto que encienden en ella el mismo amor ardiente que de él aún anhela.
Un regocijo enorme le enciende las mejillas, sus ojos sonríen y las comisuras de sus labios comienzan el camino del ascenso, dulce miel saborea en la boca, un segundo pasa y él la mira una sonrisa se dibuja casi idéntica a la suya que casi sin quererlo presume que vive solo en la boca, que lo que le da forma no llega a su corazón, no conecta con su alma… y ella se repite “ya lo sabía”, la miel de los labios se agría y con ellos la boca se hace mueca, curva descendente, luego linea fina.
Hace meses que ese contacto no existía, la puerta abierta, el cariño en el llamado y las sonrisa que no llegan ya nunca más a la mirada.
En el pecho arde el anhelo, la esperanza, el amor… el miedo, el recuerdo, el remedo.
…
Un gesto nos muestra de frente un amor aparente, un deseo latente por un amante presente pero el tiempo con sus oleadas ardientes de verdades hirientes desentierran después el engaño en esto. Por más presente que estuviere y el gesto recibiere no era por esta amante presente sino por la ausente por la que aquel deseo latiere.
Desde aquel primer gesto y su descubrimiento a los actos que le dirige los cubre siembre una bruma; él hace su movimiento y entonces a ella el amor la inhunda pero un segundo después la emoción que la acompaña se esfuma, la enmuda y la única certeza que le acompaña es una duda ¿Es ella el fin de su deseo?¿O es solo el conducto con el que libera su cuerpo lo que su amante ausente enciende aún en penumbra?
No, ya no es más ella la que le calienta los días fríos y sus sueños alumbra.
Él ya no está ¿O acaso es ella?
Es otra la pierna la que su mente toca cuando ella siente el tacto en la suya y es otro el cuerpo en el que él piensa cuando ella siente que es al suyo al que alumbra.
-A. Dz
(via afufar)
An amateur orchid grower works in the window of his greenhouse in Silver Spring, Maryland, April 1971.Photograph by Gordon Gahan, National Geographic
(via afufar)
Querido estrés, terminemos.
querida ansiedad, terminemos.
Querida inseguridad, terminemos.
Querida depresión, terminemos.
Querido miedo, terminemos.
Querido odio, terminemos.
Querida soledad, terminemos.querida baja autoestima, terminemos.
Querida impotencia, terminemos.
(via c-o-n-i-w-i-s)
🥺🥺🥺